marzo 11, 2011

Japón y El Infierno

Cosas como el terremoto de Japón hacen que me cuestione si elegí bien mi profesión.

Cientos de personas muertas, miles heridos, miles que perdieron todo en unos minutos. Habrá cuadrillas de rescate de todo el mundo. Irán y vendrán doctores, enfermeras, paramédicos, rescatistas, bomberos, cocineros, ingenieros químicos, geólogos, estudiosos del mar, biólogos y periodistas.

Después vendrán e irán políticos, abogados, ingenieros, arquitectos, topógrafos, más doctores, urbanistas, restauradores, agrónomos, sociólogos, filósofos, cantantes... Muchos tratarán de sacar provecho de la desgracia de los Japoneses, pero la mayoría salvarán vidas, restaurarán casas, escuelas y museos, purificarán el agua, establecerán nuevas reglas de convivencia. Muchos saquearán pero la mayoría llevará comida y medicinas.

Y mientras eso pasa el director de un comercial de televisión en México no acaba de decidir si debe poner la lata de refresco a la izquierda o a la derecha de cuadro.

Me da miedo morirme en un Tsunami o aplastado por las vigas que sostienen mi propio techo. Me aterroriza la idea de perder a toda mi familia y quedar sólo, buscando algo qué comer en la calle, con mucha sed. Pero ante todas las cosas, el pavor me invade cuando me doy cuenta de que todo eso sucede mientras yo paso horas sentado frente a una computadora, obedeciendo órdenes de alguien que crea y desarrolla mensajes para vender productos a la gente basándose en el miedo. Que mi vida se delimita al consumo, que nada de lo que hago es real ni afecta directamente la vida de las personas (gracias a dios). Mi trabajo es aire, mi vida se convierte en aire.

¿Estoy muerto? ¿Es este perpetuo estado de insignificancia y trivialidad el infierno prometido?

Estoy en el infierno. Mi pecado fue la vanidad y la soberbia, quería ser escuchado. Y ahora todas mis palabras quedan mudas al no tener nada que decirle a la gente que sufre de verdad. Mi pecado es querer que todos me vean y por eso perder de vista todas las cosas que importan en este mundo.

Sí, este es el infierno, y se transmite por todos los canales en el mejor horario.

¡NO SE LO PIERDA!